Escuela de padres

La comunicación humana es proceso muy complejo que tendemos a tomar a la ligera. Un correcto uso del lenguaje permite a los pequeños entender mejor su entorno y mejorar su socialización, ya que se expresarán con más precisión. Por ello, es muy importante enseñar al niño a hablar bien desde el principio, así como darle confianza cuando se comunique con nosotros.

Hay ciertas pautas que nos ayudan a mejorar el proceso de aprendizaje del niño. Al seguirlas, los pequeños aprenderán a hablar con exactitud, fortalecerán el vínculo comunicativo con los padres y tendrán más confianza para animarse a enriquecer su vocabulario.

enseñar a hablar

  1. Háblale con corrección desde el primer día. El lenguaje no surge del pequeño porque sea innato, sino que él repite las palabras y expresiones tal y como las escucha. Si al hablar con el niño nos referimos al “perro” como “guau, guau”, pensará que ésa es la forma de referirse al animal. Lo correcto sería emprender una corrección indirecta. Es decir, cuando el niño dijera “guau, guau”, contestarle “sí, es un perro”. Esta regla se aplica a los diminutivos innecesarios que tendemos a utilizar cuando les hablamos. Esto no quiere decir que de repente debamos emplear un lenguaje muy elevado con el niño. Podemos hablar con propiedad utilizando frases sencillas que le sean fáciles de entender. Si te hace alguna pregunta, respóndele de forma clara y concisa.
  2. En el tema de la corrección debemos ser muy cuidadosos. Siempre tenemos que ser positivos. Si el niño interpreta que equivocarse es algo que está mal, optará por no arriesgarse y mantenerse en silencio. En lugar de afearle los errores, debemos corregirle sutilmente y enfatizar sus logros. Además, no debemos ser demasiado exigentes con su pronunciación, él irá mejorándola a su ritmo.
  3. Deja al niño su espacio para hablar. Cuando señale algo, no se lo des directamente, anímale a que exprese que es lo que quiere. Si te indica con el dedo una botella de agua, por ejemplo, no se la des de forma inmediata. Es mejor que le preguntes primero si quiere agua. Tampoco debes agobiarle peguntándole si quiere cualquier cosa que haya alrededor de la botella. Se trata de darle tiempo para que él tome la iniciativa. 
  4. En este sentido, también debemos darles tiempo para que respondan o narren por ellos mismos. Es una práctica habitual hablar por los niños. Por ejemplo, al cruzarnos con una amiga le decimos al niño “cuéntale a María que hemos ido al zoo y que hemos visto unos osos que te daban miedo…” Es mejor que le digas al pequeño “cuéntale a María lo que hemos hecho hoy”. Si, por otra parte, alguien le hace una pregunta directa, déjale su tiempo para que intente responder por sí mismo.
  5. Además, debemos guardarle respeto al silencio, tanto el nuestro como el suyo. Es contraproducente que no le dejemos de hablar. Nuestra verborrea le dificultará aprender a guardar los turnos de palabra y puede ocasionarle ansiedad al serle más difícil seguir nuestra conversación.
  6. Un método sencillo para ayudar a ampliar el vocabulario del niño es la “expansión”. Él tenderá a expresarse en dos o tres palabras y nosotros le corregiremos indirectamente añadiendo alguna más. Por ejemplo, si dice “bruuum” podemos contestarle, “sí, el coche es rojo”. Además, conviene que le hagamos preguntas de elección para que aprenda tanto el vocabulario como la estructura de las preguntas.
  7. Cántales y léeles cuentos. De esta manera, recordarán mejor las palabras y vivirás momentos con ellos que impulsarán su confianza y estrecharán vuestro vínculo comunicativo. Recuerda que aprender a hablar es una respuesta al deseo de comunicarse con nosotros, así que hazlo.
  8. Estimula al niño para que hable. Pídele que te cuente historias y escúchale con atención cuando lo haga. Con este gesto, ayudas a incentivar su deseo por aprender y por expresarse mejor. Además, es muy positivo que le estimules para que participe en conversaciones colectivas.

Comunicarse correctamente con el niño le dará seguridad y confianza tanto en sí mismo como hacia nosotros. Además, el vínculo que se crea hará que esté más dispuesto a aceptar las sugerencias de sus padres, ya que se sienten escuchados y comprendidos. Asimismo, hay un detalle fundamental que puede pasar inadvertido: Si incentivas desde el principio una estrecha comunicación con los niños, te será más fácil acceder a ellos durante la adolescencia.

 

Quiénes somos

Un Centro de Educación Infantil no es un negocio cualquiera. Somos un centro que evoluciona y que, lejos de estancarse, busca ideas nuevas y mejora cada día. Tenemos presente nuestra pequeña influencia en la sociedad a través de los niños, de nuestro personal y de los padres. Todo nuestro esfuerzo se orienta a que la vida de nuestros peques y nuestra aportación a la sociedad sea lo más constructiva posible. Hemos creado un proyecto educativo propio y muy personal en el que se busca una educación cuidada pero sin olvidar que trabajamos con niños muy pequeños y tenemos que darles un entorno familiar, seguro y muy afectivo.

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