Escuela de padres

Con la llegada del bebé, surge un mar de dudas sobre el mejor cuidado que podamos darle. Uno de los temas que más preocupa a los padres es el sueño del recién nacido y la atención que pueden prestarle durante la noche (si debe dormir en una habitación separada o en la de la pareja, etc.) Una de las opciones más sometida a debate es el colecho, es decir, la posibilidad de que los progenitores compartan su cama con los pequeños.

 

Mientras muchos destacan que el colecho es una práctica ancestral y la forma natural de cuidar al bebé durante la noche, otros sostienen que esta práctica puede perjudicar tanto a padres como a bebés. En todo caso, cómo deba dormir el niño es una elección que está en manos de los padres. Vamos a mostrarte algunas ventajas e inconvenientes del colecho, para ayudarte a tomar tu decisión.

Ventajas del colecho

Sus defensores apuntan a que el colecho es la forma más natural de la crianza de los pequeños, una que se basa en los instintos más profundos y en la satisfacción de las necesidades del bebé en sus primeros años.

El colecho favorece que padres e hijos se sientan más tranquilos a la hora de irse a la cama. Por un lado, los bebés sienten la compañía de sus padres, se duermen más tranquilos y su nivel de ansiedad disminuye. Por el otro, la cercanía del bebé permite a los padres controlar de forma inconsciente su sueño y estar más pendientes de sus necesidades.

Además, tener a los padres cerca permite que el bebé regule sus necesidades térmicas, al poder alejarse o acercarse a sus cuerpos.

Por otra parte, la alimentación a demanda es una práctica muy beneficiosa para los niños más pequeños, ya que mantiene su necesidad de nutrientes satisfecha. En sus primeros meses, es habitual que el bebé se despierte por la noche para pedir comida. El colecho minimiza la interrupción del sueño durante las tomas nocturnas. Así, el bebé tendrá un despertar breve, ya que podrá ser atendido con rapidez, y los padres no se desvelarán en exceso a la hora de alimentarle. 

Cuando tratamos las ventajas del colecho, hay un punto indiscutible: el fortalecimiento del vínculo afectivo. Padres e hijos estrechan el contacto físico y emocional. Compartir el lecho no es sólo dormir, sino vivir juntos muchos momentos de intimidad y cariño.

Las desventajas del colecho:

Los detractores del colecho destacan los riesgos que puede suponer para el bebé y para la intimidad de la pareja.

El argumento más sostenido es que esta práctica aumenta la posibilidad de muerte súbita del lactante durante el sueño. Además, recuerdan que los niveles de inconsciencia aumentan al dormir y no controlamos los movimientos bruscos. De esta forma, el bebé puede ser golpeado o incluso asfixiado al compartir la cama con sus padres; riesgo que se acentúa con los propios movimientos del bebé, que podría, por ejemplo, quedar atrapado bajo las sabanas.

Cuando cuidamos a nuestro bebé, tenemos mucho cuidado de mantener todas sus cosas limpias y, en la medida de lo posible, libres de bacterias. Sin embargo, al compartir la cama con él, estamos pasando de puntillas ese riesgo, por lo que muchos expertos defienden que la práctica es poco higiénica.

Por otro lado, si antes hablábamos de que con la cercanía de los padres resultaba más fácil para los niños regular su temperatura, en el colecho hay que tener especial cuidado de no abrigarles en exceso. Con el calor corporal de sus progenitores, es más fácil que los bebés se agobien y se sofoquen. 

Los detractores del colecho también apuntan a que, con su práctica, padres y niños tardan más en conciliar el sueño. Sostienen además que el descanso se ve perjudicado porque se reduce el número de horas de sueño y es más probable despertarse durante la noche; ya sea por hambre, patadas o movimientos bruscos.

Otro de los puntos destacables es que, con el colecho, no permitimos que el bebé cuente con sus espacios propios y su independencia se ve menoscabada. De esta forma, se favorece que el niño genere una fuerte dependencia hacia sus padres y no pueda conciliar el sueño cuando esté solo.

Por otra parte, compartir la cama con el bebé reduce los mimos y abrazos entre la pareja durante la noche, por lo que hay expertos que sostienen que, a la larga, el colecho puede perjudicar a la relación de pareja.

En cualquier caso, el colecho está siempre contraindicado en sofás y si alguno de los progenitores padece obesidad, fuma o ha consumido drogas o alcohol. Tampoco se recomienda si los padres se acuestan muy cansados o si han tomado algún medicamento que induzca al sueño profundo. Además, se recomienda alejar al niño de cojines, peluches, etc.

Si contemplas el colecho con tu bebé como opción, debes tener claro que es algo que debe surgir de forma natural y consensuada entre la pareja. Nunca debe darse como medida desesperada ante la falta de sueño del niño o si algún miembro de la pareja no está de acuerdo.

Si has decidido o contemplas la posibilidad de que tu bebé duerma en la misma cama que la pareja, Unicef ha creado una guía que puedes consultar aquí para orientarte en esta práctica y hacerla lo más segura posible.

 

Quiénes somos

Un Centro de Educación Infantil no es un negocio cualquiera. Somos un centro que evoluciona y que, lejos de estancarse, busca ideas nuevas y mejora cada día. Tenemos presente nuestra pequeña influencia en la sociedad a través de los niños, de nuestro personal y de los padres. Todo nuestro esfuerzo se orienta a que la vida de nuestros peques y nuestra aportación a la sociedad sea lo más constructiva posible. Hemos creado un proyecto educativo propio y muy personal en el que se busca una educación cuidada pero sin olvidar que trabajamos con niños muy pequeños y tenemos que darles un entorno familiar, seguro y muy afectivo.

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