Escuela de padres

La llegada del verano viene acompañada del sol y de mucho tiempo libre que los niños quieren aprovechar para jugar en la calle. Sin embargo, también implica la llegada de las olas de calor y de ciertas infecciones estomacales que pueden poner en peligro la salud de los niños.

A continuación, os mostramos varios puntos a tener en cuenta para el cuidado de los niños en verano que nos ayudarán a combatir las amenazas de las altas temperaturas y a mantenerles sanos y fuertes.

 

 

Cómo proteger al niño del sol y del calor

El sol y el calor son los elementos protagonistas del verano. Si bien los hemos podido esperar con ansia durante el invierno, representan una serie amenaza durante la época estival.

 

Cómo proteger con eficacia la piel de los niños

La piel de los niños tiene una capacidad de asimilación de los rayos solares distinta a la de los adultos. Por ello, es recomendable aplicarles una crema solar adecuada a sus necesidades. En este caso, lo recomendable es utilizar una fotoprotección pediátrica de un SPF 50, especialmente durante los primeros días de exposición solar.

La crema solar debe aplicarse unos 30 minutos antes de salir de casa, sobre una piel limpia y seca. De esta forma, daremos tiempo a la piel para que asimile la protección. Además, debemos aplicar un recordatorio cada 3 horas y cada vez que los niños salgan del agua, aunque hayas elegido un protector “waterproof”. Recuerda que debes seguir estas pautas aunque el día esté nublado.

 

Combatir la insolación y el golpe de calor en niños

La insolación y el golpe de calor tienen como culpables directos el sol y las altas temperaturas. Ambas son afecciones peligrosas que pueden terminar con una pérdida de conocimiento del pequeño y, en los casos más graves, con su muerte. Por ello, debemos prestar especial atención a la protección de los niños frente a las exposiciones directas al sol. Hay que destacar que los niños hasta 4 años son los más vulnerables frente a estas amenazas, ya que su sistema de autorregulación térmica todavía no está desarrollado.

Podemos prevenir ambos peligros asegurándonos de que los niños no pasen demasiado tiempo al sol, especialmente en las horas centrales del día, e hidratándoles en abundancia. En el caso del bebé lactante, mantenle siempre a la sombra.

Si notas que el niño está confuso y decaído, llévale inmediatamente a una zona de sombra, mójale para bajar su temperatura y hazle beber agua. Si no mejora en unos minutos, llévale a un centro médico inmediatamente.

 

Cómo proteger la vista del niño

La vista del pequeño tampoco se libra de las abrasiones solares. De hecho, sus ojos son más sensibles que su piel. Utiliza gafas de sol homologadas para proteger la vista del niño y prevenir enfermedades como la conjuntivitis y evitar complicaciones futuras. Lo mejor es que consultes con tu oftalmólogo u óptica de confianza cuáles son las gafas de sol más adecuadas para el pequeño.

Por otra parte, evitarás muchas irritaciones si proteges los ojos de los niños del cloro de las piscinas y del agua del mar. Por ello, intenta que lleven gafas de buceo en sus baños.

 

Cómo prevenir alergias y afecciones cutáneas

El sol y el calor también traen consigo una proliferación de insectos. Además de ser molestos, sus picaduras pueden producir en los pequeños reacciones alérgicas y urticarias.

En este sentido, la prevención más eficaz es el uso de repelentes e insecticidas. Debes tener en cuenta la edad del niño, ya que su uso no es apto para niños menores de dos años. En esos casos, lo mejor es optar por tules y mosquiteras que les protejan de los insectos.

Además, es recomendable vestir a los niños en tonos claros y apagados que no atraigan la atención de los insectos, así como evitar las zonas pantanosas, el uso de colonias y que el pequeño gatee o ande descalzo sobre la hierba.

Por otra parte, a veces los niños más pequeños no pueden eliminar el sudor a través de la piel, lo que se conoce como miliaria cristalina o sudamina en su afección más grave, debido a la obstrucción de las glándulas sudoríparas. En su estado más leve aparece en forma de burbujas cristalinas o descamaciones que pueden evolucionar a lesiones rojas y picor.

Para prevenir esta dolencia, mantén la piel del niño limpia y seca y cámbiale el pañal a menudo. Además, vístele con tejidos frescos y ligeros y tómale la temperatura en el cuello para asegurarte de que no esté pasando calor.

Consulta con tu pediatra si el sarpullido persiste.

 

Infecciones estomacales

El estómago del niño es muy propenso a las infecciones estomacales, especialmente durante el verano. Los principales culpables son las deficiencias en las manipulación de los alimentos, su mala cocción su deterioro debido a las altas temperaturas.

Para prevenir posibles infecciones estomacales, debes prestar especial atención a la higiene. En este sentido, lávate las manos con frecuencia y mantén limpia la superficie donde cocines. Del mismo modo, debes lavar bien las frutas y vegetales antes de comerlos o cocinarlos.

Procura cocinar a más de 70ºC y guardar siempre las sobras en la nevera.

Presta especial atención a todos los alimentos que lleven huevo, la amenaza más importante en verano. Procura consumirlos frescos, cocerlos bien y limpiar sus residuos de forma inmediata.

 Al seguir estos consejos para el cuidado del niño en verano, velarás por su salud y su bienestar. En todo caso recuerda que si notas un comportamiento raro en el pequeño, debes acudir a un centro sanitario para que le hagan una valoración médica.

Quiénes somos

Un Centro de Educación Infantil no es un negocio cualquiera. Somos un centro que evoluciona y que, lejos de estancarse, busca ideas nuevas y mejora cada día. Tenemos presente nuestra pequeña influencia en la sociedad a través de los niños, de nuestro personal y de los padres. Todo nuestro esfuerzo se orienta a que la vida de nuestros peques y nuestra aportación a la sociedad sea lo más constructiva posible. Hemos creado un proyecto educativo propio y muy personal en el que se busca una educación cuidada pero sin olvidar que trabajamos con niños muy pequeños y tenemos que darles un entorno familiar, seguro y muy afectivo.

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